Hacemos videos, solucionamos problemas

Peinado de novias

En nuestro equipo, las camarógrafas se han acostumbrado a llevar horquillas para el cabello. No solo ayudan a mantener el peinado en orden, también resuelven problemas inesperados. Nos dimos cuenta de esto cuando les tocaba grabar la preparación de la novia. Desde entonces esta herramienta se ha convertido en parte de nuestro equipo de ninjas, una serie de implementos y habilidades que nos permite trabajar sin ser notados. Nuestra misión es hacer un recuerdo con fotos y videos; para ello, nos movemos entre las sombras y nos aseguramos de que todo fluya sin tropiezos. 

Los vestidos de las novias protagonizan muchos minutos de nuestros videos. Desde que están guindado hasta que realizamos el Trash the dress. Su presencia se impone, sobre todo cuando viene acompañada por la de la futura esposa. Lo que mucha gente no sabe es que abotonarlos es muy difícil. Para asegurar que todo quede en su lugar, el traje se hace a la medida. Por eso, la liga que sujeta a los botones queda muy justa, pero estos suelen ser grandes porque son otro gesto vistoso. El espacio de acción es reducido. Cuando toca atar esos nudos finales, la maquilladora se tuvo que ir corriendo a otra boda; las chicas del cortejo están ocupadas arreglando sus trajes; la novia enfrenta la tarea de vestirse, la mayoría de las ocasiones, con su madre que confronta a la presbicia para completar la compleja maniobra . En más de una ocasión, nuestra camarógrafa sale de detrás de la cámara, se quita la horquilla del cabello y la utiliza para lidiar con las recias ligas que le hacen la vida imposible a la homenajeada:

Novia y madre vestido

“Muy ingenioso”, sentencia la madre recibiendo el nuevo implemento de trabajo. Después, nuestra chica de Al Agua regresa a su puesto detrás del lente. Una cosa nos quedó muy clara desde los primeros videos: nuestro trabajo no solo es grabar, también ayudamos al desenvolvimiento del día de la boda. Millones de inconvenientes pueden surgir en esas atareadas horas y cualquier mano es bienvenida para solventarlos. Esta labor es más complicada porque, además, nosotros tenemos muy claro que no somos los protagonistas. Nuestra intervención debe ser efectiva y discreta.

En nuestras aventuras tras la cámara aprendimos a conducir sin sobresaltos para llegar al final del trayecto. Literalmente: una vez nos convertimos en choferes de lujo. En esa pauta, la familia había planeado que los novios hicieran su caravana hasta la fiesta en el viejo auto familiar. La idea era encantadora. La cuestión surgió cuando estábamos haciendo las últimas fotos antes de montarnos en el vehículo y descubrimos que, complicados por el ajetreo, los organizadores no contrataron a un especialista para la tarea. No importa, los chicos de Al Agua salieron de sus escondites, guardaron un momento los equipos y se pusieron detrás del volante.

Carro de bodas

Nos gusta pensar que este es uno de los servicios que solicitan las parejas cuando nos llaman. Aunque no esté explícito en las cláusulas, haremos todo lo que esté a nuestro alcance para colaborar con el buen desenlace de la historia privada que registramos. Los protagonistas ya han sorteado muchos obstáculos y muchas cosas han tenido que ocurrir para que este relato fuera posible. Toca sacar el pecho y asegurar el testimonio.

Gracias a esto, las primeras dudas, esos comentarios de nerviosismo, “no sabemos si queremos un video”, “no queremos más presión”, “es que queremos algo más íntimo”, esas inquietudes se transforman en las gratificantes miradas que disfrutan su video: “¡qué maravilla! Esto era lo que queríamos, una ceremonia pequeña y hermosa”, “Ni siquiera nos dimos cuenta de que estaban grabando”, “Nos encantó que nos acompañaran hoy”.

Novia baile boda

Una de las anécdotas más memorables de Al Agua incluyó los aros de matrimonio de nuestros compañeros. Las sortijas de los novios estaban atadas a una almohadilla que se le había confiado a la pequeña paje. La niña jugó con su enconmienda, el nudo se desató y los anillos se perdieron. Cuando tocó confirmar la unión, en medio de la ceremonia, el cortejo se dio cuenta de que faltaban los objetos protagónicos. A pesar de eso, el show debe continuar, ¿no? Una vez más, nuestros chicos salieron al rescate, se quitaron sus propios anillos y los pusieron donde correspondía antes de que la ausencia se notara y ocurriera una catástrofe. Después se recuperaron los aros originales y todo quedó como un cuento detrás de cámaras. El video es otro testimonio excepcional de la vida privada que construye nuestra historia.

Al Agua documenta matrimonios y, para hacerlo, nos convertimos en asesores de vestuario, en estilistas, en choferes profesionales, en personal de protocolo, en asistentes tras bastidores y más. Hacemos bodas, solucionamos problemas y preservamos el recuerdo.

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